La más nueva película de Godzilla: Planet of the Monsters, llegó finalmente a nuestro país en exclusiva a través de Netflix. En ella vemos al kaiju favorito de todos por primera vez en anime, producido con CGI, y con una premisa novedosa que es el inicio de una trilogía producida por Toho.

La historia comienza el último verano del siglo XX, cuando de repente y sin mayor explicación, una plaga de monstruos gigantes azota la Tierra y comienzan a destruirlo todo. La cereza en este pastel de caca es el gran Gojira, que destruye monstruo, humano, quimera o lo que se le cruce. Sin posibilidades de defenderse, lo que queda de la humanidad y de unos alienígenas metiches que no ayudaron en nada, optan por abandonar el planeta y salir al espacio para buscarse otro lugar en donde vivir.

Pero 22 miserables años de viaje espacial después, se dan cuenta de que las posibilidades de encontrar un lugar habitable son poco más que nulas. Eso, aunado a la desesperación de todos y a un documento anónimo que se difunde en la red de la nave y que presenta una teoría de cómo sería posible destruir a Godzilla, anima a todos a intentar el regreso a casa. Además, por asuntos de la relatividad del tiempo y espacio, calculan que en la Tierra ya han pasado más de 1,000 años, así que posiblemente ya es un planeta libre de monstruos y perfecto para la vida humana otra vez, así que van de regreso en un rápido salto subespacial, sólo para encontrarse con que nada está como lo esperaban.

Aunque la idea no suena mal, parece que los 88 minutos de película no les alcanzaron para desarrollar y concluir la historia de esta primera parte de la trilogía decentemente y la cinta se siente muy correteada. Y no es lo único que no se siente del todo bien. La animación computarizada es de estilo cell-shading, con el que tratan de imitar la tradicional hecha con dibujos, y no sé si así la pensaron o simplemente no les quedó bien, pero se ve muy poco fluida. Los diseños de las naves, armamento, personajes y trajes están buenos, pero con el movimiento medio acartonado y los efectos -poco- especiales, lo padre se te olvida. Y el personaje principal, el capitán Haruo Sakaki, tiene las mismas razones para detestar a Godzilla que cualquier otro humano que tuvo que salir corriendo de su planeta y perdió casi todo en el proceso, pero tiene un odio desmedido hacia el kaiju y unas justificaciones a medias que no logran convencer, más o menos como tampoco lo logran la historia o el mismo Godzilla.

Habrá que esperar un rato para ver si el siguiente capítulo de esta serie mejora en todos sentidos, porque si no lo hace, mejor pongamos nuestras apuestas en el joven universo live action de Legendary Pictures para ver a un Godzilla más digno.