Una vez más, Konnichiwa Fest nos trae en exclusiva para Cinépolis una joya de la animación japonesa: Me quiero comer tu páncreas.

De entrada, cuando vi el nombre de la película me sacó de onda lo gore que se escuchaba: ¡me quiero comer tu páncreas! Pero al ver la cinta podría decir que es uno de los títulos más cursis que he leído. Aunque no lo parezca, la novela de Yoru Sumino cuenta una de las historias más dulces, sinceras y conmovedoras acerca del amor y de las relaciones interpersonales que se hayan escrito jamás.

El protagonista de la película es Haruki Shiga, un joven de 17 años muy callado que ha decidido enfocarse únicamente en sus estudios y en sus libros, cosa que le ha generado no tener un solo amigo y que los demás compañeros del salón lo vean como una persona muy rara, hasta considerarlo un pervertido.

Escena de I Want To Eat Your Pancreas

Por otro lado tenemos a Sakura Yamauchi, una chica de 17 años que es súper extrovertida y no le teme a casi nada; es muy popular, y aunque tuvo un mal noviazgo hace tiempo, ha decidido ser feliz y disfrutar su vida al máximo.

La vida de estos dos polos opuestos se combina un día muy casual, cuando en la sala de espera de un hospital Haruki se encuentra con el diario de Sakura. Ahí Haruki descubre el secreto que ella ha guardado a lo largo de estos años: Sakura tiene una enfermedad en el páncreas, por lo cual sus días en este planeta están contados. Ella, muy confiada del desconocido, le pide que guarde su secreto debido a que no quiere que la gente le tenga lástima ni nada así.

A partir de ese momento sus vidas cambiarían por completo, ya que, por un lado, Sakura puede por fin contarle a alguien sobre su enfermedad, y Haruki empieza a ceder para poder conocer y preocuparse por alguien, cosa que nunca había querido hacer.

Escena de I Want To Eat Your Pancreas

A pesar de lo poco expresivo y de la renuencia de Haruki a las peticiones de Sakura, nos empezamos a dar cuenta que las preocupaciones del uno por el otro son reales y que ya no parece una casualidad que se hayan encontrado.

En cuanto al apartado visual, la animación está muy bien generada y los colores en la película son muy importantes, ya que por momentos felices veremos muchos colores, y mientras la película se torna más densa y triste, veremos cómo se va afectando el ambiente.

Las analogías que muestran en esta película sin duda alguna nos harán identificarnos más de una vez, y los diálogos entre Sakura y Haruki buscan revelar las diferentes perspectivas que tenemos de la vida, el amor y de nuestro propósito en este mundo.

Escena de I Want To Eat Your Pancreas

Lo que más me gustó de Me quiero comer tu páncreas es que nos dan ese mensaje de que la vida la aprovechamos de diferentes maneras, y que el destino no es lo que parece. Los ciclos de vida se cumplen y son como los árboles de cerezos que esperan la siguiente temporada para florecer.

La diferentes culturas y épocas en el mundo crean argumentos tan absurdos como románticos a la hora de buscar soluciones a nuestros problemas. El tema de comernos el páncreas de alguien más tiene tiene un símbolo de aceptación, de sacrificio o hasta de transición de almas fantástico.

Sin duda deben de ir a ver esta adaptación de novela. La traducción al español está increíble y creo que podrán conectar más con los diálogos de los protagonistas en nuestro idioma que con las voces originales, así que aprovechen este fin de semana porque solo estará en cartelera este 31 de mayo 1 y 2 de junio. Para confirmar en qué cines estará disponible pueden ir a este enlace.

Me quiero comer tu páncreas
9.3Excelente
Desarrollo argumental10
Diseño de personajes8
Narración10
Arte y animación9