Timelie es la opera prima de un pequeño estudio llamado Urnique Studio que, después de cinco años de desarrollo, logró darnos un juego con la premisa de poder manipular el tiempo. No es una idea nueva ni por sí sola creativa, pero Timelie logró darnos una experiencia coherente y concisa que por muy poco dinero nos da varias horas de diversión.

El tiempo como una línea

La trama nos pone en los zapatos de una niña que despierta en un misterioso laboratorio distópico en donde ella es el único ser vivo. Todo lo que vemos en los primeros minutos son pasillos con equipo que podría ser médico o de seguridad y vacío más allá de nuestro alcance inmediato.

Escena de Timelie

Entre esos pasillos también hay unos robots que parecen los guardianes del lugar, máquinas automatizadas que lo único que hacen es patrullar y molernos a golpes si es que logran vernos. Pero aquí es donde empieza lo interesante, pues sin saber si quiera cómo, la protagonista sin nombre de Timelie tiene la facultad de regresar el tiempo las veces que sean necesarias hasta encontrar la ruta segura hacia la salida.

Esta facultad de ver el tiempo como una línea horizontal a la cual podemos acceder desde cualquier punto es la que está detrás de todas las historias de viajes en el tiempo. ¿Qué pasaría si regreso y cambio algo? Pues que el presente —sea cual sea el punto en el que esté— ya no es como antes, sino que se “acomodó” de acuerdo al cambio que hice en la línea desde antes.

Póster de Timelie

Timelie en inglés es estrictamente una palabra mal escrita, pero si nos damos cuenta, el título del juego tiene una pequeña línea diagonal más tenue entre la i y la e, lo que nos da a entender que Timelie también quiere decir Timeline (línea de tiempo). De esta manera, el juego nos da a entender que esa línea debajo de nuestras pantallas es realmente una línea horizontal con principio y fin a la cual podemos acceder desde el punto que sea, con lo cual podemos ir y regresar hasta que el presente sea el que nosotros queramos.

Mecánicas de Timelie

En términos prácticos, todo gira en alrededor a esa línea de tiempo que podemos ver y manipular para ir hacia adelante o hacia atrás. Conforme vayamos avanzando será necesario ser más preciso y moverse o parar con precisión milimétrica para evitar la vista de los guardianes y así llegar hasta nuestro objetivo.

Escena de Timelie

Al pasar de los niveles nos encontraremos con nuevos poderes, como poder regresar el tiempo solo en ciertos objetos como puentes o incluso poder desactivar robots, además de que daremos con un lindo gatito que nos ayudará en varias ocasiones a distraer a los guardias para que ambos lleguemos sanos y salvos a la salida.

Protagonista con gato

Evidentemente ese gato no es solamente un gato cualquiera, porque en un laboratorio donde no hay vida encontrar un gato de esas cualidades no es casualidad, aunque no les contaré más acerca de nuestro felino amigo para no arruinarles la sorpresa. Lo que sí puedo decirles es que llegado un punto también podremos controlar al gato, y entre él y nuestra protagonista deberán trabajar en conjunto para poder abrir puertas y evitar guardianes hasta encontrar la salida.

La música como aderezo de la experiencia

La música en Timelie merece una mención especial. Tiene un sentimiento clásico con el piano —que nunca falla— pero logra cambiar en momentos de tensión que, con los efectos de sonido, nos hacen sentir atrapados y que estamos corriendo por nuestras vidas.

Por el contrario, en momentos narrativos más tranquilos el piano es melancólico y nostálgico, casi como si nos hablara de un tiempo mejor, algo que funciona muy bien con el ambiente en el que se desenvuelve Timelie.

El tiempo: eventos que van y vienen

Timelie es una aventura narrativa a base de acertijos que logra contarnos una historia sin decir una sola palabra. Nunca hay diálogos ni interacción a base del habla entre ningún personaje, pero aun así logra decirnos qué pasa, en dónde nos encontramos y darnos un final que explica lo suficiente y a la vez deja abiertos varios detalles a la interpretación.

Escena de Timelie

Con una duración aproximada de 5 horas, la experiencia de Timelie es concisa y logra mantenerse en buen nivel todo el tiempo, aunque puede llegar un punto en el que los acertijos se sienten similares y que lo que estás haciendo ya lo has hecho en niveles anteriores varias veces.

El uso que hace del tiempo es el uso clásico: un principio y un final en donde cualquier punto que alteres afectará todos los eventos sucesivos. En la actualidad hay interpretaciones más complejas que eso: el tiempo como un círculo o un río con muchos cauces (dimensiones o realidades) que coexisten hombro con hombro. Timelie se mantiene en lo seguro y probado y hace un juego divertido con buena parte narrativa pero que al final no logra ser tan complejo ni tan profundo como lo que nos prometieron en los primeros minutos de juego. Aun así, la experiencia es lo suficientemente robusta para que valga la pena haberlo jugado y haber conocido la historia de nuestra heroína sin nombre y su acompañante felino. Y no lo digo solo yo, sino los múltiples premios que ha ganado el juego en su corta vida, por lo que si eres de los que disfruta resolver acertijos, no puedes quedarte sin probar esta propuesta que llega para refrescar el género con una estética muy rica y particular.

Timelie
Arte y música refrescantesAcertijos ingeniososHistoria que te mantienen expectante
Puede sentirse repetitivoBajo nivel de reto
7.5Bueno
Historia7.5
Gameplay7
Gráficos8